Wednesday, April 26, 2006
Y Buda invento el telefono movil




Cada vez que salgo a pasear, a ver algo, a hacer algunas fotos, trato de andar con cuidado de no perderme. Mira que soy bueno con la orientación, más o menos siempre sé dónde ando. Paro nada. Aquí no sirve. Las calles son laberínticas. De una calle grande sale una calle interesante, te metes, de ahí aparece un callejón que es la leche, de ahí te metes entre el espacio que dejan dos casas, que no se podría decir que es una calle,... y ya está liada. Tres horas más tarde, creyendo que estaba deshaciendo el camino aparezco en algún lugar remoto de la ciudad, donde nadie maneja una palabra de inglés para poder preguntar.Ayer estuve así más de 5 horas. Acojonante. Y menos mal que tengo dorado teléfono móvil, llamo a una amiga de aquí y le paso al taxista, que tampoco me entiende, claro.
Para sobreponerme a tanto susto y a tanta pérdida estuve en un garito que no tiene desperdicio. Restos de la invasión japonesa. En el octavo piso de un edificio, al salir del ascensor te reciben unas señoritas, que te sientan en uno de los sofás del garito circular. En medio un escenario con señoritas cantando y decenas de camareras. Te pides una birra y se te van sentando las camareras contigo. Una, dos y hasta tres a la vez. A dar palique. Tremendo. Una risa, ellas me hablan en chino, y yo no entiendo nada, pero nos reímos mucho.
Sunday, April 23, 2006
Saturday, April 22, 2006
Taroko. La historia
Como el señor Mesones se pira ya, va a ser él quién narre este pasaje:
!Qué pesao este con que escriba !
Desde el hotel ,por la noche,oíamos llover a cántaros, algo impresionante .Ya temíamos por nuestro siguiente día en las montañas.
El paisaje era impresionante .Desde el autobús se veía el vacio del precipicio y daba un poco de acojone y más teniendo presente la conducción del autobusero que no paraba de mascar las malditas castañas esas e iba como una moto.Hicimos una bonita ruta entre esas impresionantes montañas.
-Sergi ,me orino
-¡Jo! ¡Qué pesao! Todo el día meando
!Qué pesao este con que escriba !
Desde el hotel ,por la noche,oíamos llover a cántaros, algo impresionante .Ya temíamos por nuestro siguiente día en las montañas.
El paisaje era impresionante .Desde el autobús se veía el vacio del precipicio y daba un poco de acojone y más teniendo presente la conducción del autobusero que no paraba de mascar las malditas castañas esas e iba como una moto.Hicimos una bonita ruta entre esas impresionantes montañas.
-Sergi ,me orino
-¡Jo! ¡Qué pesao! Todo el día meando
El sur (y sus textos)
Mientras el Mission, que se pira en breve (Dios, qué descanso), hace la maleta, trata de meter todas las zapatillas que se ha comprado, que creo que son sólo siete pares, las camisetas a muy buen precio, jerséis, gafas de buceo y aletas y mil chorradas más que ha comprado, paso a comentar El Sur.
Pues como hacía un tiempo malísimo por todas partes y nos habían dicho que en el sur siempre hacía bueno, como en Benidorm, con su propio microclima (Esto, ya lo comentaré dado el caso, pero es un tema que tengo yo muy tratado con los taxistas de Madrid). Bueno, que eso, que nos pegamos una pequeña paliza de trenes para acabar llegando al Torremolinos taiwanés. Era cierto lo de la calor. Por Buda, qué calor! Y qué humedad! (Otro de los temas a tratar en los taxis). El pueblito, Kenting, está metido en un parque nacional, una zona que es la leche de bonita, con sus playas, sus rocas, sus plantas y de todo. El pueblo en sí era lo peor de lo peor, cualquier calle Torrevieja en agosto, lleno de turistas, eso sí, locales, lo cual despista a uno, al no encontrar ni hooligans ni tipos rojos como gambas, aunque para eso ya está el Mission, que como se puede observar, se puso bien colorao el primer día.
Nos alquilamos una moto, que de echo casi nos la dieron regalada al pillar la habitación número zulo del hotel. Sin ventanas y en el sótano. Una delicia, pero ya decía el Mission que qué más nos daba, si íbamos a estar todo el día por ahí. Y algo de cierto era, pero aquello, insisto, era un puto agujero. Nada sano. Pero tan barato...
Eso, que nos pillamos el amoto dos días y nos pusimos a recorrerlo todo. Lo primero sus playas. Qué playas! Para envidia del personal hemos incluído algunas fotos, que sabemos que en Berlín duele mucho ver que los demás están en la playa (El llamado efecto Madrid-Gandía). Rulamos también por zonas del parque, para ver zonas de lava, plantas raras y marisquerías donde nos poníamos las botas a cuatro perras. Todo por evitar la jodida gripe del pollo, que como esta es zona de alto riesgo, ni lo hemos tocado y basamos nuestro menú en pescaditos y mariscos, que cuestan aquí lo que media pechuga allí. Más envidia.
En las fotos se puede observar, sobretodo al Mission, que el vago no saca la cámara manque le maten, distintos lugares de nuestro tour por playas, pueblitos, chiringuitos... Nuestros dos días allí fueron, más o menos, como sigue: Te levantas (En un zulo, no olvidar), soma, playa, moto, gambas, moto, playa, gambas, gintónics, zulo.
Pues como hacía un tiempo malísimo por todas partes y nos habían dicho que en el sur siempre hacía bueno, como en Benidorm, con su propio microclima (Esto, ya lo comentaré dado el caso, pero es un tema que tengo yo muy tratado con los taxistas de Madrid). Bueno, que eso, que nos pegamos una pequeña paliza de trenes para acabar llegando al Torremolinos taiwanés. Era cierto lo de la calor. Por Buda, qué calor! Y qué humedad! (Otro de los temas a tratar en los taxis). El pueblito, Kenting, está metido en un parque nacional, una zona que es la leche de bonita, con sus playas, sus rocas, sus plantas y de todo. El pueblo en sí era lo peor de lo peor, cualquier calle Torrevieja en agosto, lleno de turistas, eso sí, locales, lo cual despista a uno, al no encontrar ni hooligans ni tipos rojos como gambas, aunque para eso ya está el Mission, que como se puede observar, se puso bien colorao el primer día.
Nos alquilamos una moto, que de echo casi nos la dieron regalada al pillar la habitación número zulo del hotel. Sin ventanas y en el sótano. Una delicia, pero ya decía el Mission que qué más nos daba, si íbamos a estar todo el día por ahí. Y algo de cierto era, pero aquello, insisto, era un puto agujero. Nada sano. Pero tan barato...
Eso, que nos pillamos el amoto dos días y nos pusimos a recorrerlo todo. Lo primero sus playas. Qué playas! Para envidia del personal hemos incluído algunas fotos, que sabemos que en Berlín duele mucho ver que los demás están en la playa (El llamado efecto Madrid-Gandía). Rulamos también por zonas del parque, para ver zonas de lava, plantas raras y marisquerías donde nos poníamos las botas a cuatro perras. Todo por evitar la jodida gripe del pollo, que como esta es zona de alto riesgo, ni lo hemos tocado y basamos nuestro menú en pescaditos y mariscos, que cuestan aquí lo que media pechuga allí. Más envidia.
En las fotos se puede observar, sobretodo al Mission, que el vago no saca la cámara manque le maten, distintos lugares de nuestro tour por playas, pueblitos, chiringuitos... Nuestros dos días allí fueron, más o menos, como sigue: Te levantas (En un zulo, no olvidar), soma, playa, moto, gambas, moto, playa, gambas, gintónics, zulo.
La primera jornada
Pues, por tandas, en orden cronológico, vamos a ir subiendo las fotos y el Mission hará el oportuno comentario, aunque con los setecientos gintonics de anoche anda un poco como con retraso, lento, que le cuesta, pero seguro que da lo mejor de sí. Me dispongo de escribiente al dictado del Mission, que eso, que le cuesta. Ahí va:
Llegamos a un pueblo coincidiendo con las fiestas en la que paseaban a todos sus santos. Los hombres comían unas castañas de aquí, que no son castañas, que en realidad son unas semillas como bellotas envueltas en una hoja, que se mastican y se ponen como motos, lo que para nosostros es el soma.
"Mira Sergi, echamos un soma?" (Soma era el líquido revitalizante que tomaban los lagartos para no desintegrarse en esa pésima serie que era "V" y que tanto daño hizo a nuestra generación). Para nosotros, el café.
Cenamos en una terraza fantástica, y como no podía ser menos, el comegambas este pidió gambas. Cenamos muy bien. (Mission sigue espesito y este dictado es un poco rollo)
El hotel, como todos, a Sergio le parecía de putas. "Que no, Sergi, que no es de putas, que la costumbre de aquí es tener condones en recepción". Decir que en todos los hoteles en los que hemos estado han sido fantásticos y muy baratos.
Llegamos a un pueblo coincidiendo con las fiestas en la que paseaban a todos sus santos. Los hombres comían unas castañas de aquí, que no son castañas, que en realidad son unas semillas como bellotas envueltas en una hoja, que se mastican y se ponen como motos, lo que para nosostros es el soma.
"Mira Sergi, echamos un soma?" (Soma era el líquido revitalizante que tomaban los lagartos para no desintegrarse en esa pésima serie que era "V" y que tanto daño hizo a nuestra generación). Para nosotros, el café.
Cenamos en una terraza fantástica, y como no podía ser menos, el comegambas este pidió gambas. Cenamos muy bien. (Mission sigue espesito y este dictado es un poco rollo)
El hotel, como todos, a Sergio le parecía de putas. "Que no, Sergi, que no es de putas, que la costumbre de aquí es tener condones en recepción". Decir que en todos los hoteles en los que hemos estado han sido fantásticos y muy baratos.
regreso





Querida audiencia, aquí, de nuevo, Radio Taipei, ofreciendo lo último en españoladas en oriente.
Ya regresamos del periplo alrededor de la isla. 5 jornadas tocando oeste, sur y este, para regresar otra vez al norte. De momento vamos a subir unas pocas fotos, que tenemos muchas, para que os hagáis una idea...
Os dejamos con esto, que es laúltima noche del Mission en la isla y está pesao con ir a un bar en donde se te tiran las chavalas al cuello. En fin, uno que es un servidor habrá de acompañarle. Por aquello de la amistad. Claro.











































